Ocio en Astún

Sol, buen tiempo, terraceo, brindis, sonrisas, compañía y ritmo slow. No sólo de esquí vive el hombre -o al menos servidor- porque los momentos de relax y burbujeo son tan placenteros como cualquier descenso. Así estaban las terrazas y restaurantes de la estación hace unos días… como dijo aquel “no tenemos tiempo ni para tener prisa”. Viva el ritmo pausado en la nieve.

Hoy termina el plazo

Sed más rápidos que el esquiador más veloz del mundo mundial. Hoy termina el plazo para concursar en un sorteo en el que Astún y Mía by Freixenet os invitan a pasar una fin de semana de lujo.

¿Se os ocurre algo mejor para cerrar la temporada?. Invitación en la estación para dos personas los días 8, 9 y 10 de abril donde podréis degustar menús de la zona y realizar actividades únicas en la estación. Además, como colofón, también incluye la asistencia a la Mía Closing Party, una fiesta de clausura que tendrá lugar en la terraza Ibones. Suena bien, ¿verdad?.

Si queréis participar haced lo siguiente: seguid los perfiles de Mía, (Instagram y Facebook), comentar en el post quién es la mujer que te apasiona y porqué, y finalmente etiqueta a esa persona con la que te irías a la montaña. El nombre del ganador o ganadora se publicará en el muro de Facebook e Instagram de Mía by Freixenet el día 15 de marzo a las 14h. Suerte y lo dicho… ¡¡¡rápido!!!.

 

¡¡¡Enhorabuena chavales!!!

Los estáis viendo. Ahí están los próximos campeones, las nuevas promesas del esquí, fraguando su futuro a golpe de esfuerzo y dedicación. Son chavales cuyos ídolos no chutan un balón sino que tumban puertas, cantean y descienden laderas a golpe de tabla y bastón.

Astún acogió la tercera cita de la Audi Quattro Cup y reunió a más de 270 esquiadores de 15 clubs nacionales. ¡¡¡Menudo quórum!!!. ¡¡¡Cómo estaba la estación!!!. El vídeo refleja perfectamente las maneras que apuntan estos futuros cracks del esquí. Y en nuestra estación estamos muy de acuerdo con fomentar el deporte base y respaldar todos los valores que defiende. Claro que sí.

Superación y diversión en idéntica proporción. Nervios y disfrute a partes iguales. La pista Marmotas sirvió de escenario para llevar a cabo esta prueba nacional de la Real Federación Española Deportes de Invierno y el resultado fue excepcional.

La fiesta del esquí se vivió en nuestras montañas y siempre recordaremos estos primeros pinitos de los que, quién sabe, quizá lleguen tan lejos como ahora lo hacen sus sueños.

¡¡¡Bravo por todos ellos!!!.

Astún entre amigos

Foto: Rosana Torres

Y de los buenos, oigan. De los excelentes, de esos que llamas y están… siempre están. Por primera vez coincidía en la estación con Nacho Rubio y su santa, Itziar Miranda, para poner en práctica el nombre de este blog y recorrer Astún. A ver, con él sí que había pisado nieve pero siempre por trabajo y nunca a los pies de La Raca. Algún día tenía que subir con ellos y, por fin, pudimos hacerlo el pasado fin de semana.

Además de amigos -quizá precisamente por eso- coincidimos en aficiones y gustos. Nos encanta, por encima de todo, compartir buenos momentos y si es con sorbos y pequeños bocados mejor que mejor. A Nacho se le da de maravilla cocinar y compartir experiencias. Por algo es uno de los últimos fichajes de Canal Cocina, donde oficia “Buenas Compañías” (http://canalcocina.es/cocinero/nacho-rubio). Con Itziar, su esposa, lo de brindar y charrar es algo súper especial porque es una mujer encantadora. Y en la ficción regenta el conocido bar “El Asturiano”… así que la vinculación gastronómica no va desencaminada. ¿O acaso no veis “Amar es para siempre” de Antena3? (http://www.antena3.com/series/amar/personajes/manolita-esposa-enamorada-caracter_2012111300107.html)

Lo primero que hicimos, después de los abrazos de bienvenida y las salutaciones pertinentes, fue recibir un curso de conducción en nieve. Que sí, que sí, como lo leéis… empezamos viviendo el Snow Driving Experience. Primero llegó la parte teórica –muy amena y didáctica porque nuestro instructor, Nacho, nos lo puso muy fácil- y de allí, en la silla de Pastores y luego en moto de nieve, hasta el espectacular circuito donde estaban esperando los Ford Kuga. Prueba de slalom entre conos, curva cerrada, control de estabilidad desactivado para que todo fuese más intenso… una experiencia alucinante. Por cierto, un par de post más abajo tenéis el vídeo con lo que puede hacerse/sentirse/vivirse. Sin duda un 10 para Juancho y el resto de personal de Ford. Genial.

Rozando ya la hora de comer, las motos nos dejaron en la puerta del Henrí Abelé Gourmet Lounge. Y qué queréis que os diga, pues que se juntó el hambre con las ganas de comer. Nunca mejor dicho. Esos brindis y platos que tanto nos gustan comenzaron a desfilar. Y tanto la cocina, como la sobremesa posterior fue de las memorables.

¡¡¡Si es que con la buena gente todo sabe mejor!!!.

La meteo prevista para el finde no falló y por la tarde empeoró la cosa, como estaba previsto. Pero llevábamos una sonrisa de oreja a oreja y volvimos a la base de la estación felices y contentos –que no contentillos-. De ahí al hotel. ¿Sabéis cuál?. Pues uno al que siempre es un gusto volver: el Hotel Santa Cristina de Canfranc, de los que frecuento habitualmente cuando subo a esas latitudes.

De nuevo todo fueron atenciones, tanto a la hora de recibirnos –con reserva en el petit spa-, como con el sorprendente menú degustación que nos habían preparado en el restaurante El Boj. Maridado con cuatro vinazos del Grupo Freixenet, compuesto de platos cuerdos y honestos –a mí me fulminaron las verduritas con vieira y crujiente de ibérico- y con esa compañía que hace que la gastronomía deje de ser una ciencia exacta.

El abrazo de la mañana del domingo, que sirvió de despedida pirenaica, delataba el grado de satisfacción. Lo pasamos rebién, charlamos mucho, compartimos experiencias, recordamos viejos tiempos y le pusimos fecha a la próxima quedada. Lo que no hicimos fue esquiar. Ni falta que hizo. En una estación suceden muchas más cosas que coger un remonte y descender una pista. Hay otras opciones, tan provechosas y placenteras como las que sienten los amantes de la nieve. No era esquí, era recorrer Astún en buenas compañías y amar. Que para eso somos amigos.

 

 

Un día entre semana

Así lucía la estación el martes de la pasada semana. Un día de sol, nieve impecable y muy poca gente en pistas. Esquiar en estas condiciones es un auténtico lujo y sólo algunos privilegiados -como nuestro cámara Alberto Martínez- pueden disfrutar descendiendo y recogiendo sensaciones a través del objetivo. Por cierto, ¿os gusta lo que vio?.

Sobre nieve y sobre ruedas

¿Habéis subido recientemente a Astún en fin de semana?. Seguro que sí. Y también es muy probable que hayáis escuchado ruidos de motores o visto rodadas de coche en pistas. Me juego un forfait a que se os ha quedado cara de incrédulos porque os habréis preguntado… ¿un todo terreno pululando por la nieve?… ¿en serio?… ¿qué pinta aquí?. Y sobre todo ¿cómo ha subido hasta esta cota?.

Ay, almas cándidas. Si entráseis más a menudo en la web de la estación sabríais de qué va. Es el Snow Driving Experience,  una experiencia única para todos aquellos que les gusta conducir sobre nieve. Hay un pack que puede contratarse a través de www.astun.com que incluye aparcamiento en zona VIP, explicación teórica de técnicas de conducción (coffee break incluido), transporte en moto de nieve de la silla al circuito de conducción, una hora conduciendo un Ford Kuga en pruebas como slalom, derrapaje controlado en curva, frenado y esquiva, y vuelta a la silla en moto de nieve. ¡¡¡Menudo plan!!!.

A mi no es que me apasionen los coches pero tampoco he conducido nunca a 2.000 metros de altitud y sobre un manto blanco. Por lo tanto estoy pensando reservar directamente y tener una experiencia de esas que no suceden todos los días. Si veis un 4×4 en pistas no os asustéis, que avisados estáis.

P.D.- los coches subieron a finales de otoño, cuando todavía no había nevado. Allí esperaron la llegada de la nieve y allí permanecerán toda la temporada. Ya sabéis cómo llegaron, toma.

Trineos en Astún: 100% diversión

Desde hace unas semanas, y como novedad de esta temporada, Astún cuenta con una zona de trineos que es 100% diversión. Y servidor, a pesar de tener su edad, da fe de ello. El otro día, con sol radiante, disfrutó de lo lindo con unas cuantas bajadas.

En la zona central de la estación y tras hacerse con un par -de trineos-, subió a la cinta cubierta y comenzó a enlazar bajadas y risas en idéntica proporción. Claro que ir con hijos hace que todo sea más fácil porque la diversión se multiplica.

Es muy cómodo, oigan. Y seguro a más no poder por estar restringido a esquiadores y por tener colchonetas de protección que garantizan la seguridad de los pequeños kamikazes.

Un acierto -desde mi punto de vista- porque no todo el mundo esquía y debe haber opciones para cualquier. El precio del alquiler y acceso (10-15€) está justificado o al menos a mí no me hace duelo. Las risas de los enanos y la experiencia de volver a sentirse como ellos está por encima de todo.