Bye, bye temporada

Casi sin darnos cuenta se nos ha esfumado otra temporada. Hace unos días cerró la estación y ahora es cuando llega el momento de hacer balance. No sé cómo habrá transcurrido para vosotros pero servidor está lejos de poder quejarse.

No lo digo por las veces que he subido a Astún, por el número de kilómetros esquiados o por las ocasiones que se me ha llenado la boca de nieve -ninguna caída importante, gracias a la casualidad-. Di que tampoco empezó con buen pie porque el día que estrené la temporada encallé el coche en la nieve y tuve que palear un buen rato.

Para mí esta temporada ha destacado por la puesta de largo del Henrí Abelé Gourmet Lounge. De hecho, echando cuentas, veo que muchos de los post han tenido a este espacio como principal protagonista. Es que es para destacar, ¿eh?… ¿lo conocéis?… ¿habéis estado?.

Tuve ocasión de entrar varias veces –de hecho todas- y cada vez se estaba más a gusto. Burbujas de alto standing, pequeños bocados que dispersaban hasta las ganas de esquiar, un equipo de sala amabilísimo, terraza que en los días soleados se convertía en gloria pura… muy a gusto oigan.

Volamos un globo aerostático, conocimos la versatilidad del esquí y el golf –el campeonato se celebró al final de la temporada- compartimos momentos preciosos con la buena gente que abunda en la estación… que todo de diez, vaya. Y es curioso que echando cuentas lo que menos me ha importado ha sido esquiar sino darle paso e incluso prioridad a todas esas opciones que plantea una invernal de este tipo. Se quedó en el tintero sobrevolarla en parapente pero de eso no digo nada porque es otra historia. ¿Quizá en verano?. Quizá.

Desconozco el número de esquiadores que han subido a Astún, si se han cumplido las expectativas… ni idea. Lo que importa, al menos a mi, es que el personal haya quedado tan satisfecho como yo.

A partir de ahora tocará subir a corretear o pedalear por el entorno de la estación y esperar a que vuelva el frío. Tiempo al tiempo, que en verano también queda Astún para rato.

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Un sábado ¿cualquiera?

Días de esos en los que la primera impresión augura desastre pero se disipa inmediatamente y la jornada resulta impecable. Así se puede resumir el principio, el transcurso y el final del pasado sábado en Astún. ¡¡¡Menudo día oigan!!!.

En la Riviera Maña estábamos de puente y se presuponía lleno total en las estaciones aragonesas. Eso pudo comprobarlo servidor a la altura de Villanúa porque el tráfico era muy lento y las retenciones impedían estar puntuales a pie de pistas. Y claro, estando en punto muerto surgen esos pensamientos de “ya verás, hoy habrá mucha gente, se podrá esquiar poco…”. Nada de nada. Todo lo contrario.

El parking absorbiendo vehículos, mucha fluidez, cero colas en taquillas y remontes, sol espléndido, menos masificación de lo que se esperaba y nieve a punto de caramelo. Conclusión: muchas horas por delante para aprovechar la nieve de los primeros días de marzo.

Tras los saludos habituales -empezando por Roberto y su buena gente de “Las Marmotas”- hice lo de siempre… empezar por Truchas. Es un rincón que me encanta y la primera bajada la hago por allí. Entre los que estábamos esquiando, los que subían en los remontes, los que esperaban su turno -no más de 5´de fila- y los que estaban de terraceo no había ni rastro de concurrencia. Y el sol alegrando la mañana.

A media mañana había que hacer un inevitable y esperado parón. ¿Dónde creéis que me fui?… correcto, al Henrí Abelé Gourmet Lounge. Unas burbujas rápidas y… oh sorpresa… el equipo de @TodoNieve_atv rodando un capítulo. ¡¡¡Qué alegría ver de nuevo a compañeros de oficio televisivo como Carmen, súper Gonzalo y Laura!!!. Me hubiese quedado platicando con ellos largo y tendido pero tenían que grabar así que nos separamos.

De nuevo en pistas, foto por aquí, wasap para vender envidia por allá… estaba saliendo todo muy bien, hasta que llegaron las dos de la tarde y había que comer. Entonces llegó la perfección. Tenía fijación con las lentejas con foie del HAGL así que volví de nuevo (os las recomiendo encarecidamente). Estaba la plana mayor de la estación y con ellos compartí mesa, mantel y brindis. También tuve que compartir las lentejas… hummmmm.

Tras el más que agradable almuerzo me di cuenta de cómo habían cambiado mis prioridades en la nieve. Antes, hace años, solía aprovechar el día esquiando sin parar, enlazando remontes y pasando de respiros y descansos. Pero hoy es harina de otro costal. Prefiero darle protagonismo también al sol, a las sobremesas largas y a experiencias como las que llegaron por la tarde. Cambiamos el interior del HAGL por la terraza del Hotel Europa. Allí coincidí con amigos y paisanos que habían subido a pasar el puente y seguimos disfrutando del maridaje cava y sol… hacía tiempo que no gozaba tanto en la nieve.

La principal conclusión que extraje fue haber desbancado la primera impresión. Quiero decir, que aunque la cosa pinta regular a primera hora de la mañana van los planetas y se alinean para brindarte un día de esquí –y más- perfecto.

Puntuales como cada año

La noche de reyes volvió a ser una de las más intensas y esperadas de toda la temporada. ¿Cómo no va a serlo?. ¿Acaso no esperamos con ansias la llegada de los Reyes de Oriente?. Solamente hay que fijarse en las caras de expectación que tienen, sobre todo, los más pequeños de la casa aunque, ya se sabe, no es sólo algo que afecte a los niños. Es una noche mágica que, en ocasiones, se convierte en un acontecimiento inolvidable por transcurrir en lugares tan alucinantes como son nuestras montañas.

Minutos antes de que sus majestades hiciesen escala en la estación, tuvo lugar la tradicional bajada de antorchas por la pista Toboganes. No sé si alguno de vosotros conoce ya esta experiencia pero, bien seas esquiador o simple espectador, es un momento precioso. El fuego y la nieve, durante un instante, son elementos compatibles que dibujan una serpiente itinerante de color. Os aseguro que es una auténtica pasada. Al menos para servidor es uno de los acontecimientos del año invernal. Ver a cientos de esquiadores con sus antorchas encendidas, acompañar a todo el séquito hasta La Moleta para tomar un chocolate caliente, contemplar fuegos artificiales a pie de pistas y rápidamente ir a la cama para no interferir en el trabajo que tienen Melchor, Gaspar y Baltasár… es, como digo, una noche mágica y muy entrañable. Además la de este año ha sido una de las más numerosas… 350 esquiadores -incluyendo cómo no a los Reyes Magos, que no se lo quisieron perder-.

Pero es que los reyes no se habían marchado esta misma mañana y seguían en Astún. Los chavales no se lo podían creer!!!. Como ha hecho un día de los de “sol, qué bueno verte” había niños que no dejaban de frotarse laspantallas de las gafas. Esquí y regalos a la vista en la propia estación. Casi nada.

Habrá que escribirles una carta de agradecimiento a sus majestades y a sus pajes por la deferencia que tienen con Astún. Mola mucho que se acuerden de nosotros y que sigan haciendo felices a muchos niños. Yo les he pedido un deseo al oído: que en lugar de trasladar feclicidad a muchos niños lo hagan extensible a todos los niños.

 

Los primeros del Henrí Abelé Lounge

Nos llegan -por no decir he cogido prestadas- varias imágenes de aquellos privilegiados que estuvieron en la inaguración de nuevo espacio gastronómico de la estación.

El interior ya lo véis. Y lo que es mejor, pronto lo veréis con vuestros propios ojos. Tan sólo debéis subir a la cota 2000, atravesar las puertas del lounge y ojear una carta espumante que está escoltada por ricos bocados.

Hay incluso una opción de “maridajes perfectos”. Patidifuso me quedé cuando supe de esta propuesta. Algunos ejemplos son una tosta de jamón 5 Jotas con una copa de Henrí Abelé Brut (10,00€) o un bombón de foie y jamon 5 Jotas escoltado por ese riquísimo brut (7,50€).

La gente está gozando de lo lindo en ese lugar. Y sino mirad las caras de felicidad que mostraban los que estuvieron en la apertura del pasado fin de semana. Tengo muchas ganas de ir (probablemente lo haga en las vacaciones navideñas) y lo primero que haré, además de saludar a viejos amigos, es poner la directa al Henrí Abelé Lounge. Intentaré no ser demasiado insistente en el blog pero si os gusta la nieve y os pierde la gastronomía será difícil que no coincidamos por allí arriba.

¿Nos vemos entonces?

 

Henrí Abelé Lounge… bienvenido

En la temporada pasada –ya podemos hablar de nueva y presente porque Astún ha abierto- este blog dio cuenta de la puesta de largo de Cava and Snow, una iniciativa que refrigeraba la estación con burbujas del Grupo Freixenet. Si a estas alturas de la vida alguno de vosotros no conoce esa experiencia que bucee en http://www.cavaandsnow.com y se anime…que merece mucho la pena. Bueno, qué voy a decir yo, que me gusta la
nieve y me encanta el vino.

Este año Cava&Snow seguirá presente pero la gente astunera vuelve a lucirse y crea en la cota 2000 el “Henrí Abelé Lounge”, un espacio de hedonismo puro y duro donde las burbujas, además de nacionales made in Freixenet, también proceden de la champaña francesa, concretamente de la tercera maison más antigua.

Quiero dejarme caer pronto –no en sentido literal- porque la parte gastronómica la mueven otros grandes y el resto de parteners de esta aventura mantiene el mismo listón, por ejemplo http://www.nespresso.com y http://www.cincojotas.com. Tela.

El “Henrí Abelé Lounge” abrió sus puertas el pasado sábado y varios esquiadores ya estuvieron allí. Según me han chivado los amigos de la estación quieren que sea un espacio en el que sucedan muchas cosas, desde catas y eventos gastronómicos, hasta otros que no os puedo contar… por ahora. Ya sabéis que se dice pero no el pecador.